Sabores mediterráneos entre el mar y la huerta de Castellón
La cocina de la Costa de Azahar es un reflejo de su geografía: productos del mar, de la huerta y de las sierras del interior se combinan en una gastronomía mediterránea de primer nivel. La provincia de Castellón atesora denominaciones de origen, productos con indicación geográfica protegida y una tradición culinaria que hunde sus raíces en siglos de cultura agrícola y marinera. Cada municipio del litoral tiene sus propias especialidades, pero todos comparten el respeto por la materia prima y las recetas transmitidas de generación en generación.
Si hay un producto que define la gastronomía de la Costa de Azahar, ese es el langostino de Vinaròs. Capturado en las aguas del norte de Castellón por la flota del puerto de Vinaròs, este crustáceo destaca por su tamaño generoso, su carne firme y su sabor intensamente marino. La cofradía de pescadores de Vinaròs celebra cada año la subasta del primer langostino de la temporada, un evento que atrae a restauradores y gourmets de toda España.
La forma más tradicional de prepararlo es a la plancha, con apenas un chorrito de aceite de oliva y unas gotas de limón, aunque también se sirve al horno, en suquet o como ingrediente estrella de arroces caldosos. Los restaurantes del paseo marítimo de Vinaròs y del puerto pesquero son los mejores lugares para degustarlos. La temporada alta del langostino va de marzo a julio, aunque se captura durante casi todo el año.
El arroz es el pilar de la cocina valenciana y en la Costa de Azahar se prepara de múltiples formas. El arroz a banda, cocinado con caldo de pescado de roca y servido con alioli, es quizá el más representativo del litoral. El arroz negro, teñido con tinta de calamar, es otra especialidad imprescindible. También son populares el arroz caldoso con bogavante, el arroz con verduras de la huerta y la fideuà, una variante con fideos en lugar de arroz.
Cada pueblo costero tiene sus propios arroceros de referencia. En Benicarló, el arroz con alcachofas combina dos productos emblemáticos del municipio. En Peñíscola, los arroces con marisco aprovechan la pesca del día. Y en Oropesa del Mar, los restaurantes del paseo marítimo sirven arroces con vistas al Mediterráneo.
El interior de Castellón produce un aceite de oliva virgen extra de calidad excepcional, elaborado principalmente con la variedad autóctona serrana de Espadán. Los olivos centenarios de las sierras de Espadán y del Maestrazgo producen un aceite de sabor afrutado, ligeramente picante y con un color dorado verdoso intenso.
Las almazaras de municipios como Segorbe, Tales, Eslida y Artana abren sus puertas al visitante para ofrecer degustaciones y visitas guiadas durante la temporada de recolección, entre noviembre y enero. Este aceite es la base de la cocina local: se utiliza para aliñar ensaladas, cocinar arroces, freír y elaborar los dulces tradicionales de la zona.
La Plana de Castellón es una de las principales zonas productoras de cítricos de España. Las naranjas y mandarinas de esta comarca son famosas por su dulzor y su jugo abundante, resultado de un microclima ideal y suelos fértiles. El nombre de la Costa de Azahar procede precisamente de las flores del naranjo (azahar), cuyo aroma impregna el aire entre abril y mayo.
Aunque las naranjas se exportan a toda Europa, la mejor forma de disfrutarlas es recién cogidas del árbol. Algunos agricultores ofrecen experiencias de recolección para visitantes, una actividad especialmente atractiva entre noviembre y marzo. El zumo de naranja recién exprimido es el desayuno por excelencia en cualquier bar o cafetería de la zona.
La provincia de Castellón cuenta con la Indicación Geográfica Protegida Castelló, que ampara vinos elaborados en diversas zonas de la provincia. Las bodegas del interior, especialmente en las comarcas del Alto Palancia y el Alto Maestrazgo, producen tintos con carácter, blancos frescos y rosados aromáticos a partir de variedades como tempranillo, garnacha, macabeo y monastrell.
El Desert de les Palmes, junto a Benicàssim, alberga el convento carmelita donde los monjes elaboraron durante siglos el licor Carmelitano, una bebida aromática a base de hierbas que aún se produce siguiendo la receta tradicional. Las rutas del vino por el interior de Castellón permiten visitar bodegas, catar vinos y conocer una tradición vitivinícola que se remonta a la época romana.
La alcachofa de Benicarló tiene denominación de origen propia. Tierna, de sabor suave y sin apenas fibra, se prepara al horno, rebozada, en tortilla o como guarnición. En enero se celebra la Fiesta de la Alcachofa, con concursos de cocina y degustaciones.
El tombet es un plato marinero tradicional de Peñíscola, un guiso de pescado de roca con patatas, ajos y pimiento seco. Cada familia tiene su propia receta, pero el resultado es siempre un caldo sabroso y reconfortante, herencia de la cocina de los pescadores.
Los pastissets (empanadillas dulces de boniato o cabello de ángel), les coques (tortas planas dulces o saladas), los rollos de aguardiente y las almendras garrapiñadas son los dulces más representativos de la zona.
Además del langostino, la lonja de la Costa de Azahar ofrece rape, merluza, gamba roja, sepia, pulpo y mejillones. El suquet de peix (guiso de pescado) y el all i pebre (guiso de anguila) son platos marineros con siglos de historia.